Un total de seis religiosas acuden hoy, a las 9:30 h, a los juzgados de Bilbao para declarar en calidad de investigadas por un presunto delito de trato degradante hacia las monjas mayores. Se trata del mayor número de monjas que comparece en esta causa desde el inicio de la instrucción.
Las religiosas fueron desahuciadas de Belorado, pero aún mantienen el control de los conventos de Derio y Orduña. En este último permanecen concentradas, pasando los días previos a la vista del 4 de mayo de 2026. Las monjas realizan cultos litúrgicos y llevan una vida de oración y discernimiento. Durante estos días también cuidan de los árboles apadrinados en el convento.
Las religiosas niegan cualquier forma de maltrato hacia las personas mayores, ya que han sido formadas en el respeto hacia las más ancianas. «Estamos colaborando plenamente en la revisión de los hechos porque no tememos a la verdad. No existe ni ha existido ninguna práctica de abuso dentro de nuestra comunidad».
La longevidad de las monjas (entre 89 y 101 años) sugiere que estaban bien cuidadas y gozaban de una buena calidad de vida, con rutinas estables y seguimiento médico. Siempre expresaron el deseo de permanecer junto a las monjas más jóvenes. En dos ocasiones se les denegó el acceso a visitas en la habitación donde estaban ingresadas las mayores en el Hospital de Basurto, y ni siquiera fueron invitadas ni informadas del funeral de sor Getsemaní, anciana que falleció tan solo 20 días después del traslado.
Sin duda, esta es una historia de monjas rebeldes —afirma Canals—: monjas mártires del siglo XXI que se enfrentan al sistema, castigadas por trabajar tanto. Las hermanas desafiaron tradiciones arraigadas en el seno de la Iglesia. Ellas no conocen la rendición; saben que la Iglesia tratará de desacreditarlas, pero permanecerán unidas ante la adversidad. Son mujeres de carácter fuerte, firmes en sus convicciones.
Lo que hoy se presenta como un conflicto nace, en realidad, del resultado de tensiones humanas complejas: ellas son, y serán, monjas mártires del siglo XXI. Hicieron un voto de obediencia, pero no de silencio ante la injusticia; las religiosas se enfrentan a sombras de dimensión desconocida, pero llevan su vocación hasta las últimas consecuencias. Son tan espirituales como poco prácticas, pero su rebeldía no destruye, sino que cuestiona y transforma.