Las religiosas difunden un comunicado en respuesta a la apertura de juicio oral

Las monjas de Belorado han remitido a los medios de comunicación un comunicado en el que exponen su valoración sobre los presuntos delitos recogidos en el auto de apertura de juicio oral, rechazando de forma categórica las acusaciones formuladas contra ellas.

En relación con el presunto delito de coacciones, las religiosas sostienen que se trata de una acusación «imaginaria». Afirman que existen dos declaraciones directas de las monjas de mayor edad, recogidas en documentos públicos —un acta de la Guardia Civil y un acta judicial—, en las que manifestaron su voluntad de permanecer en el monasterio de Orduña junto a sus hermanas. Añaden que no existe ninguna constancia documental de una voluntad distinta.

Respecto a los presuntos delitos de malos tratos y abandono, las monjas aseguran que las acusaciones son «inventadas». Según explican, cuando las religiosas mayores fueron trasladadas al hospital y examinadas en el servicio de Urgencias presentaban, afirman, un estado de salud normal, estaban correctamente hidratadas y nutridas y las analíticas reflejaban la administración de la medicación que tenían prescrita. Sostienen, por ello, que no existió abandono ni falta de atención médica. Asimismo, califican de «falsas» las acusaciones relativas a una supuesta falta de higiene, ausencia de descanso o incidentes con animales, y sostienen que dichas afirmaciones proceden de personas que, según su versión, no conocían de primera mano la vida en el monasterio y, en algunos casos, actuaban movidas por animadversión hacia la comunidad.

En cuanto a los presuntos delitos de administración desleal y apropiación indebida, las religiosas consideran que las acusaciones constituyen una «completa deformación de la realidad». Explican que el destino de las pensiones de las religiosas mayores era contribuir al sostenimiento de la comunidad y a los gastos derivados de su cuidado, un sistema que, señalan, responde al funcionamiento habitual de un monasterio de clausura, donde todos los ingresos se integran en una caja común.

Las monjas cuestionan además que las pensiones fueran percibidas por el comisario designado para intervenir los monasterios, al entender que no convivía con la comunidad ni asumía directamente la atención de las religiosas mayores. Según exponen en el comunicado, dicho comisario habría recibido la totalidad de las pensiones entre junio y diciembre de 2024 y, en el caso de dos de las religiosas, continuaría percibiéndolas en la actualidad. Las religiosas sostienen que, pese a ello, no ha sido investigado por esos hechos.

Finalmente, defienden que los recursos económicos del monasterio siempre se destinaron al mantenimiento de la comunidad y a la atención de las religiosas, citando como ejemplo el coste de un tratamiento privado de rehabilitación para una de las monjas mayores, cuya pensión —afirman— nunca fue gestionada por ellas. También rechazan las acusaciones de haber destinado esos fondos a fines particulares, asegurando que las únicas actividades económicas desarrolladas por la comunidad eran las destinadas a garantizar su sostenimiento, como la cría de mascotas y la explotación de un restaurante tras el cese de la actividad relacionada con la elaboración de chocolate.

La justicia pide 12 años de cárcel para las religiosas

Ante las informaciones relativas al procedimiento judicial que nos afecta y conforme a la información trasladada por nuestra representación legal, la Fiscalía y la acusación particular han solicitado una pena de doce años de prisión para cada una de las monjas de Belorado. Ante esta petición, queremos expresar públicamente nuestro desacuerdo:

Asimismo, queremos reiterar que seguimos considerándonos plenamente inocentes de las graves acusaciones que se nos atribuyen en relación con nuestras queridas hermanas mayores. Afrontamos este procedimiento con la serenidad de quien sabe que no ha cometido los hechos que se le imputan y con la esperanza de que la verdad pueda quedar plenamente acreditada.

Lejos de encontrar comprensión, sentimos que la presión sobre nuestra comunidad no ha dejado de aumentar, asemejándose más bien a una caza de brujas como en la antigua inquisición. Vivimos este proceso con enorme tristeza y con la convicción de que se pretende quebrar nuestra comunidad y destruir nuestro proyecto de vida. Sin embargo, queremos dejar claro que no renunciaremos a aquello en lo que creemos. Seguiremos adelante con la misma determinación que nos ha acompañado hasta ahora.

Algunos nos consideran monjas rebeldes. Nosotras preferimos definirnos como mujeres de fe, conscientes de nuestras decisiones y dispuestas a asumir las consecuencias de actuar conforme a nuestra conciencia. Nuestra fortaleza nace de la fe, de la oración y de la esperanza.

Desde nuestra perspectiva, todo lo que estamos viviendo supone una persecución y un castigo por haber desafiado a la autoridad eclesiástica y haber seguido el camino que, en conciencia, entendimos que debíamos recorrer. Esa es nuestra vivencia y así queremos expresarla públicamente.

A pesar del sufrimiento, no responderemos con odio ni con resentimiento. Continuaremos defendiendo nuestra dignidad, nuestra libertad de conciencia y nuestra vocación, confiando en que la verdad prevalecerá.

Pedimos respeto para nuestra comunidad, para nuestra libertad de conciencia y para el derecho de la sociedad a conocer todas las circunstancias de este caso antes de emitir un juicio definitivo.

Firmado: Monjas Clarisas de Belorado

El juzgado abre diligencias por los vehículos de las Monjas de Belorado

Tan solo un día después de la comparecencia de cinco religiosas ante el Juzgado de Instrucción Número 5 de Bilbao en relación con la atención a personas mayores, la comunidad afronta ahora un nuevo e inesperado desafío que abre un nuevo capítulo: la gestión y disponibilidad de sus vehículos.

En este contexto, hoy a las 12:00 horas está prevista en el juzgado de Briviesca la comparecencia del representante legal del Comisario Pontificio y del representante legal de las monjas (las monjas no comparecen, sino que lo hacen a través de su abogado) quienes responderán a distintas cuestiones relacionadas con el uso y titularidad de los vehículos que usaban las monjas en su vida diaria conventual.

En todos los conventos, el uso de coches y furgonetas resulta esencial para garantizar el correcto funcionamiento de la vida comunitaria. Estos medios son indispensables para tareas logísticas básicas, como la realización de compras, gestiones, o el traslado de las religiosas a centros de salud y otras citas necesarias.

La comunidad contaba con un total de cinco vehículos, de los cuales tres se encontraban operativos. Existía además un vehículo antiguo que fue dado de baja hace tiempo. Entre los vehículos figuraban dos en régimen de renting, ambos modelos Nissan Qashqai, que no eran propiedad del monasterio sino de la empresa arrendadora. Uno de ellos fue devuelto a requerimiento de la empresa, mientras que el otro quedó en el monasterio el día de su entrega, junto con una Fiat Doblò que llevaba meses averiado y sin uso.

El Comisario habría tenido conocimiento de algunos de esos vehículos sin manifestar objeción alguna, asumiendo además el pago de seguros y, en el caso de los vehículos de renting, los gastos de combustible. No fue hasta julio de 2025 cuando se interpuso denuncia sobre este asunto.

Cabe destacar asimismo que uno de los vehículos, un coche de marca Mercedes con 27 años de antigüedad, donado a la comunidad hace más de una década, fue a su vez entregado por las monjas a víctimas de la DANA como gesto solidario. La comunidad considera cuestionable que esta actuación haya sido objeto de reproche, entendiendo que la ayuda a personas afectadas por una tragedia debería ser un principio compartido.

Todos los vehículos fueron finalmente entregados junto con el monasterio el pasado 12 de marzo.

Francisco Canals, periodista

Monjas de Belorado: «es una persecución a nuestra fe»

Un total de seis religiosas acuden hoy, a las 9:30 h, a los juzgados de Bilbao para declarar en calidad de investigadas por un presunto delito de trato degradante hacia las monjas mayores. Se trata del mayor número de monjas que comparece en esta causa desde el inicio de la instrucción.

Las religiosas fueron desahuciadas de Belorado, pero aún mantienen el control de los conventos de Derio y Orduña. En este último permanecen concentradas, pasando los días previos a la vista del 4 de mayo de 2026. Las monjas realizan cultos litúrgicos y llevan una vida de oración y discernimiento. Durante estos días también cuidan de los árboles apadrinados en el convento.

Las religiosas niegan cualquier forma de maltrato hacia las personas mayores, ya que han sido formadas en el respeto hacia las más ancianas. «Estamos colaborando plenamente en la revisión de los hechos porque no tememos a la verdad. No existe ni ha existido ninguna práctica de abuso dentro de nuestra comunidad».

La longevidad de las monjas (entre 89 y 101 años) sugiere que estaban bien cuidadas y gozaban de una buena calidad de vida, con rutinas estables y seguimiento médico. Siempre expresaron el deseo de permanecer junto a las monjas más jóvenes. En dos ocasiones se les denegó el acceso a visitas en la habitación donde estaban ingresadas las mayores en el Hospital de Basurto, y ni siquiera fueron invitadas ni informadas del funeral de sor Getsemaní, anciana que falleció tan solo 20 días después del traslado.

Sin duda, esta es una historia de monjas rebeldes —afirma Canals—: monjas mártires del siglo XXI que se enfrentan al sistema, castigadas por trabajar tanto. Las hermanas desafiaron tradiciones arraigadas en el seno de la Iglesia. Ellas no conocen la rendición; saben que la Iglesia tratará de desacreditarlas, pero permanecerán unidas ante la adversidad. Son mujeres de carácter fuerte, firmes en sus convicciones.

Lo que hoy se presenta como un conflicto nace, en realidad, del resultado de tensiones humanas complejas: ellas son, y serán, monjas mártires del siglo XXI. Hicieron un voto de obediencia, pero no de silencio ante la injusticia; las religiosas se enfrentan a sombras de dimensión desconocida, pero llevan su vocación hasta las últimas consecuencias. Son tan espirituales como poco prácticas, pero su rebeldía no destruye, sino que cuestiona y transforma.

Preocupación ante los crecientes rumores sobre el empeoramiento de salud de las monjas mayores

La comunidad de monjas de Belorado desea manifestar su profunda preocupación y angustia ante los crecientes rumores que apuntan a un posible empeoramiento del estado de salud de las cinco hermanas de mayor edad derivado de su traslado desde el Monasterio de Orduña.

La comunidad ya advirtió, tanto en el día de ayer como con anterioridad al traslado, del grave riesgo que dicha decisión podía suponer para las hermanas mayores. En Orduña se encontraban debidamente atendidas, en un entorno afectivo, estable y plenamente acorde con su vida religiosa, junto a su familia de hermanas y en lo que ha sido siempre su propia casa.

Las propias hermanas mayores expresaron de manera clara y reiterada su voluntad de no ser separadas, siendo conscientes de su edad, de su estado de salud y de la importancia del acompañamiento fraterno y espiritual para su bienestar. Pese a estas advertencias, el traslado se llevó a cabo de manera totalmente temeraria, provocando una separación que consideramos innecesaria, traumática y profundamente dolorosa.

En las últimas horas han aumentado los rumores sobre el deterioro de su estado de salud y la angustia que estarían padeciendo. Sin embargo, la comunidad de Belorado permanece incomunicada, sin posibilidad de contacto directo con ellas, lo que incrementa la preocupación y el sentimiento de indefensión ante una situación que consideramos una grave injusticia. Solicitamos a toda la comunidad periodística que nos ayuden ante esta injusta situación.

Hacemos un llamamiento a la responsabilidad y a la sensibilidad de quienes han intervenido en esta decisión para que se adopten medidas urgentes que pongan fin a esta situación y devuelvan a las monjas mayores.

Las monjas clarisas de Belorado celebran la tradicional Misa del Gallo

La comunidad de monjas de Belorado celebra la tradicional misa del gallo, uno de los actos litúrgicos más significativos del calendario. La celebración, marcada por el recogimiento y la oración, se ha desarrollado en un clima de profunda espiritualidad.

Este acto litúrgico no supone una interrupción de la vida conventual, sino que se integra plenamente en la actividad espiritual diaria de la comunidad, basada en la oración, la contemplación y el trabajo cotidiano. El obispo valenciano Rafael Cloquell ha desarrollado el acto litúrgico.

Las monjas de Belorado continúan así fieles a su vocación, manteniendo su ritmo habitual de vida religiosa durante las festividades navideñas, en coherencia con la tradición y el sentido profundo de estas fechas.

La comunidad desea trasladar un mensaje de paz, esperanza y oración a todos aquellos que siguen con interés su vida espiritual y agradece las muestras de respeto y apoyo recibidas.

Fallece Sor Getsemaní, una de las monjas mayores

Las monjas desean comunicar, con gran pesar, a la opinión pública que, con fecha 12 de enero de 2026, han tenido conocimiento del fallecimiento de sor Getsemaní, ocurrido el pasado viernes 9 de enero, a los 89 años de edad, en el monasterio de Santa Clara de Castil de Lences.

Las monjas jóvenes ya advirtieron públicamente, el pasado mes de diciembre, que este desenlace era altamente probable, ya que el traslado de monjas de edad avanzada, su alejamiento del entorno afectivo y emocional y la separación de la comunidad con la que habían convivido durante décadas podían derivar en un acontecimiento trágico. Pese a ello, dichas advertencias no fueron atendidas ni tenidas en cuenta.

En la intervención del 18 de diciembre, nadie quiso hacer caso de las advertencias de las monjas sobre la medicación y los cuidados de las mayores, siendo precisamente esta monja la que presentaba las patologías más delicadas y con la que había que extremar las precauciones. Es obvio que su traslado, en las condiciones en que se realizó, la desestabilizó por completo.

Sor Getsemaní (Burgos, 89 años) fue una mujer de gran sabiduría y discernimiento. Cauta, prudente, amante del diálogo y del silencio, supo armonizar lo antiguo con lo nuevo. Maestra de profesión, fue una gran religiosa. Destacó por su inteligencia interior: profunda, pedagógica y sabia, enseñó a las monjas jóvenes a vivir conforme al carisma de las clarisas. De personalidad fuerte y muy querida por la comunidad, poseía un innato espíritu franciscano.

Asimismo, las monjas de Belorado disponen de un certificado emitido por un reconocido neurólogo vasco, responsable del seguimiento médico de sor Getsemaní, en el que se indicaba de forma expresa que no era aconsejable su traslado.

Las monjas jóvenes han tenido conocimiento de este trágico fallecimiento de manera casual, sin haber sido notificadas ni avisadas, pese a tratarse de una hermana con 67 años de vida religiosa que había convivido durante cerca de 40 años con algunas de las monjas.

La comunidad lamenta profundamente este final de su hermana, a la que querían muchísimo, al igual que al resto de las mayores que fueron arrancadas de su casa.

Sor Miryam, monja rebelde de Belorado, se retira un año tras un fuerte desgaste físico y mental

La comunidad de monjas del Monasterio de Belorado ha informado de que Sor Miryam, una de las ocho religiosas que actualmente forman parte del convento, se ha visto en la necesidad de acogerse de manera temporal a la figura canónica de “un año de ausencia comunitaria”. Esta decisión responde al fuerte desgaste físico, psicológico y emocional que viene padeciendo desde hace meses a causa de la intensa presión mediática, legal y judicial.

La medida no implica en absoluto un abandono de la vida religiosa, ni una exclaustración, ni una ruptura con la comunidad. Se trata de un recurso contemplado dentro de la vida conventual para salvaguardar la salud integral de una religiosa cuando las circunstancias externas resultan especialmente difíciles de sobrellevar.

Dentro del monasterio, Sor Miryam ocupa además un lugar muy significativo. Era la religiosa encargada de la cocina y una gran experta en gastronomía, conocida por su extraordinario talento culinario. Su habilidad la llevó incluso a participar en el reconocido encuentro gastronómico Madrid Fusión, donde sorprendió a cocineros y profesionales de todo el mundo, convirtiéndose en una figura singular dentro de la gastronomía conventual. Considerada “la manos de oro” de la cocina, Sor Miryam custodia una extensa tradición repostera y chocolatera, con dulces y elaboraciones artesanales que durante años no solo han sostenido económicamente al monasterio, sino que también forman parte de un valioso patrimonio cultural y gastronómico.

El desencadenante más inmediato de esta situación ha sido el reciente registro realizado por orden de una jueza de Bilbao, así como la separación de las monjas más jóvenes de las mayores. Estas circunstancias han dejado a Sor Miryam profundamente afectada, hasta el punto de entrar en estado de shock, agravando aún más el gran desgaste acumulado tras meses de presión continuada.

Salvemos a las Monjas punto com

La comunidad ha puesto en marcha una campaña de microdonaciones a través de la página web www.salvemosalasmonjas.com, donde cualquier persona puede colaborar de forma sencilla y segura para ayudarles a afrontar esta difícil situación y comenzar una nueva etapa.

Apoya a una comunidad de religiosas con casi 700 años de historia. Desde 1349 han vivido fieles a su vocación, manteniendo una tradición de fe, trabajo y vida en clausura que forma parte de nuestro patrimonio espiritual.

Hoy atraviesan una situación límite tras defender su postura y su modelo de vida frente a la Iglesia Conciliar. Han afrontado 8 procesos judiciales, desahucios, querellas, juicios penales y una intensa presión mediática con más de 4.000 noticias publicadas y 35 campañas de prensa. El próximo 12 de marzo de 2026 serán desahuciadas del que ha sido su hogar durante casi siete siglos.

Lejos de rendirse, estas hermanas han demostrado un espíritu emprendedor y creativo, impulsando proyectos de chocolate y repostería artesanal, un restaurante de clausura, actividades de horticultura, cuidado de animales, trabajos de corral doméstico y programas de apadrinamiento de árboles y gallinas. Su esfuerzo constante ha sido una forma digna de sostener a la comunidad incluso en medio de la adversidad.

Ahora el mayor riesgo es la dispersión de la comunidad. Tras toda una vida compartida, podrían verse obligadas a separarse y empezar desde cero. Necesitan apoyo económico para cubrir deudas y facturas, afrontar los gastos derivados de los procedimientos judiciales, financiar un posible traslado y adaptar un nuevo espacio donde poder continuar su vida religiosa.

Tu contribución, sea cual sea su importe, significa mucho para ellas. Ayudar es hacer posible que su fe, su trabajo y su legado sigan vivos después de casi 700 años de historia. Hoy necesitan comenzar de nuevo. Haz posible que puedan continuar.

Actos de vandalismo en el Monasterio de Derio

La Comunidad de Monjas Clarisas de Belorado informa a la opinión pública y a los medios de comunicación sobre una serie de hechos acontecidos en el Monasterio de Derio, inmueble que sigue bajo su responsabilidad.

Durante las últimas semanas se han producido actos de vandalismo en dicho monasterio, causando daños materiales y alterando la paz propia de un espacio consagrado a la vida religiosa. Estos sucesos han sido ya comunicados a las autoridades competentes, con las cuales están colaborando activamente para su investigación.

Las religiosas desean recordar que, en años anteriores, las hermanas que residían en el Monasterio de Derio relataron haber experimentado fenómenos que ellas describieron como de carácter preternatural, incluyendo ruidos y risas nocturnas, desplazamientos violentos de objetos, llantos inexplicables y la sensación —en algunos casos la visión— de una presencia de naturaleza demoníaca. Dichos testimonios generaron un profundo temor en la comunidad, hasta el punto de que ninguna hermana pudo continuar su vida cotidiana en aquel lugar.

Estos relatos alcanzaron notable repercusión mediática, llegando a merecer un reportaje de página completa en The New York Times.

En su momento, se solicitó la presencia de sacerdotes designados para oraciones especiales y ritos de liberación, aunque tales intervenciones no consiguieron devolver la tranquilidad espiritual a las religiosas.

En el marco de los vandalis­mos recientes, la comunidad ha constatado rotura violenta de muebles y objetos, forzamiento de puertas, revuelta y dispersión de documentos y la destrucción de varias tallas de madera. Asimismo, se han observado signos y restos materiales que, por su naturaleza, las hermanas interpretan como indicios de la realización de rituales de carácter ocultista o prácticas de índole satánica dentro del recinto. Estos elementos han sido igualmente comunicados a las autoridades para su análisis.

Ante esta situación, la comunidad reitera su preocupación por la seguridad y el respeto debidos al patrimonio religioso y cultural, y pide a la sociedad prudencia, colaboración y oración por la paz espiritual y material de todos los lugares consagrados.