El fraile franciscano que ayuda a las monjas de Belorado nos explica el significado de los nudos, uno de los elementos más característicos de la tradición franciscana.
—Fray Pedro, ¿qué son los nudos franciscanos?
Los nudos franciscanos forman parte del hábito tradicional de los franciscanos. Se trata de una sencilla cuerda que se lleva ceñida a la cintura y que recuerda, en su sencillez, la forma de vida que eligió San Francisco de Asís.
De hecho, la cuerda representa también esa búsqueda de una vida austera y humilde. Era una vestimenta muy sencilla, propia de quien quería vivir en pobreza y desprenderse de lo material.
—¿Qué significan las tres cuerdas o nudos?
Las tres cuerdas representan los tres votos que caracterizan la vida religiosa franciscana: pobreza, castidad y obediencia.
La primera recuerda la pobreza, es decir, vivir con sencillez y poner los bienes materiales al servicio de los demás. La segunda representa la castidad, entendida como una entrega plena de la propia vida a Dios. Y la tercera simboliza la obediencia, que supone poner la propia voluntad al servicio de Dios y de la comunidad.
Así, algo tan sencillo como una cuerda se convierte en un recordatorio permanente del compromiso que asume quien decide seguir el camino de San Francisco.
—¿Y qué es la corona franciscana que llevan algunos religiosos?
La corona franciscana es una forma particular de rosario, también vinculada a la tradición de la Orden Franciscana. Está formada por siete decenas y se conoce también como la Corona de las Siete Alegrías de la Virgen María.
A través de sus cuentas se recuerda y se medita sobre las principales alegrías de María, y se convierte en un instrumento de oración y devoción.
—Por tanto, tanto los nudos como la corona tienen un significado que va mucho más allá de la propia vestimenta.
Exactamente. Son signos sencillos que ayudan a recordar una forma de vida. El hábito, la cuerda y la corona no son simplemente elementos externos: expresan una espiritualidad basada en la sencillez, la oración, la pobreza y el servicio.
En la tradición franciscana, cada uno de estos símbolos pretende llevar a lo esencial: vivir con humildad, confiar en Dios y estar al servicio de los demás.

