A solo dos semanas de uno de los desahucios más relevantes de la historia de España, las monjas clarisas de Belorado han recibido más de 30 ofertas a través de la campaña Queremosunconvento.com. Reconocen que reubicarse lleva un tiempo y aún no se ha encontrado una solución definitiva ya que sería necesario contar con un margen de tiempo judicial más amplio.
Entre las numerosas iniciativas figuran ofertas de fincas rústicas, casonas y espacios ubicados en la España vaciada. Sin embargo, muchas de ellas requieren reformas que las monjas no pueden afrontar debido a la falta de recursos económicos. Han llegado propuestas desde Bilbao, Teruel, el País Vasco, Cataluña, Galicia, Castilla y León, Valencia o Andalucía, así como ofrecimientos de espacios vinculados a empresas mineras, inmuebles desatendidos en zonas despobladas, residencias de mayores e incluso habitaciones en domicilios particulares.
En muchos casos, las propuestas recibidas corresponden a espacios que no reúnen condiciones de habitabilidad, están pendientes de reformas o incluso se trata de conventos bajo el control de la Iglesia conciliar, donde no resulta difícil imaginar que podrían ser vetadas.
Asimismo, las religiosas desean compartir con la opinión pública que también han recibido ofrecimientos de viviendas o espacios en el extranjero, especialmente en Francia, Bélgica, Portugal y Nueva York. Estas propuestas se han gestionado por teléfono, correo electrónico o videollamadas, y están siendo valoradas como posibles alternativas. De concretarse alguna de ellas, las monjas pasarían a residir fuera de España, donde continuarían su vida comunitaria y su labor, aunque ello implicaría aprender idiomas o adaptarse a nuevos entornos culturales.
Las monjas subrayan que en España se sienten poco valoradas y, en ocasiones, incluso maltratadas, en un proceso de criminalización sin precedentes.
«Si somos tan malas en España, debemos considerar la opción de marcharnos al extranjero»
Las monjas de Belorado continúan trabajando día y noche para encontrar una solución viable que les permita preservar su vida comunitaria. Son la selección española de las monjas —afirma Francisco Canals— y no las debemos perder, son un valor para nuestra sociedad.