La comunidad de monjas del Monasterio de Belorado ha informado de que Sor Miryam, una de las ocho religiosas que actualmente forman parte del convento, se ha visto en la necesidad de acogerse de manera temporal a la figura canónica de “un año de ausencia comunitaria”. Esta decisión responde al fuerte desgaste físico, psicológico y emocional que viene padeciendo desde hace meses a causa de la intensa presión mediática, legal y judicial.
La medida no implica en absoluto un abandono de la vida religiosa, ni una exclaustración, ni una ruptura con la comunidad. Se trata de un recurso contemplado dentro de la vida conventual para salvaguardar la salud integral de una religiosa cuando las circunstancias externas resultan especialmente difíciles de sobrellevar.
Dentro del monasterio, Sor Miryam ocupa además un lugar muy significativo. Era la religiosa encargada de la cocina y una gran experta en gastronomía, conocida por su extraordinario talento culinario. Su habilidad la llevó incluso a participar en el reconocido encuentro gastronómico Madrid Fusión, donde sorprendió a cocineros y profesionales de todo el mundo, convirtiéndose en una figura singular dentro de la gastronomía conventual. Considerada “la manos de oro” de la cocina, Sor Miryam custodia una extensa tradición repostera y chocolatera, con dulces y elaboraciones artesanales que durante años no solo han sostenido económicamente al monasterio, sino que también forman parte de un valioso patrimonio cultural y gastronómico.
El desencadenante más inmediato de esta situación ha sido el reciente registro realizado por orden de una jueza de Bilbao, así como la separación de las monjas más jóvenes de las mayores. Estas circunstancias han dejado a Sor Miryam profundamente afectada, hasta el punto de entrar en estado de shock, agravando aún más el gran desgaste acumulado tras meses de presión continuada.