Actos de vandalismo en el Monasterio de Derio

La Comunidad de Monjas Clarisas de Belorado informa a la opinión pública y a los medios de comunicación sobre una serie de hechos acontecidos en el Monasterio de Derio, inmueble que sigue bajo su responsabilidad.

Durante las últimas semanas se han producido actos de vandalismo en dicho monasterio, causando daños materiales y alterando la paz propia de un espacio consagrado a la vida religiosa. Estos sucesos han sido ya comunicados a las autoridades competentes, con las cuales están colaborando activamente para su investigación.

Las religiosas desean recordar que, en años anteriores, las hermanas que residían en el Monasterio de Derio relataron haber experimentado fenómenos que ellas describieron como de carácter preternatural, incluyendo ruidos y risas nocturnas, desplazamientos violentos de objetos, llantos inexplicables y la sensación —en algunos casos la visión— de una presencia de naturaleza demoníaca. Dichos testimonios generaron un profundo temor en la comunidad, hasta el punto de que ninguna hermana pudo continuar su vida cotidiana en aquel lugar.

Estos relatos alcanzaron notable repercusión mediática, llegando a merecer un reportaje de página completa en The New York Times.

En su momento, se solicitó la presencia de sacerdotes designados para oraciones especiales y ritos de liberación, aunque tales intervenciones no consiguieron devolver la tranquilidad espiritual a las religiosas.

En el marco de los vandalis­mos recientes, la comunidad ha constatado rotura violenta de muebles y objetos, forzamiento de puertas, revuelta y dispersión de documentos y la destrucción de varias tallas de madera. Asimismo, se han observado signos y restos materiales que, por su naturaleza, las hermanas interpretan como indicios de la realización de rituales de carácter ocultista o prácticas de índole satánica dentro del recinto. Estos elementos han sido igualmente comunicados a las autoridades para su análisis.

Ante esta situación, la comunidad reitera su preocupación por la seguridad y el respeto debidos al patrimonio religioso y cultural, y pide a la sociedad prudencia, colaboración y oración por la paz espiritual y material de todos los lugares consagrados.