Preocupación ante los crecientes rumores sobre el empeoramiento de salud de las monjas mayores

La comunidad de monjas de Belorado desea manifestar su profunda preocupación y angustia ante los crecientes rumores que apuntan a un posible empeoramiento del estado de salud de las cinco hermanas de mayor edad derivado de su traslado desde el Monasterio de Orduña.

La comunidad ya advirtió, tanto en el día de ayer como con anterioridad al traslado, del grave riesgo que dicha decisión podía suponer para las hermanas mayores. En Orduña se encontraban debidamente atendidas, en un entorno afectivo, estable y plenamente acorde con su vida religiosa, junto a su familia de hermanas y en lo que ha sido siempre su propia casa.

Las propias hermanas mayores expresaron de manera clara y reiterada su voluntad de no ser separadas, siendo conscientes de su edad, de su estado de salud y de la importancia del acompañamiento fraterno y espiritual para su bienestar. Pese a estas advertencias, el traslado se llevó a cabo de manera totalmente temeraria, provocando una separación que consideramos innecesaria, traumática y profundamente dolorosa.

En las últimas horas han aumentado los rumores sobre el deterioro de su estado de salud y la angustia que estarían padeciendo. Sin embargo, la comunidad de Belorado permanece incomunicada, sin posibilidad de contacto directo con ellas, lo que incrementa la preocupación y el sentimiento de indefensión ante una situación que consideramos una grave injusticia. Solicitamos a toda la comunidad periodística que nos ayuden ante esta injusta situación.

Hacemos un llamamiento a la responsabilidad y a la sensibilidad de quienes han intervenido en esta decisión para que se adopten medidas urgentes que pongan fin a esta situación y devuelvan a las monjas mayores.

Las religiosas intentan visitar a las monjas mayores en el Hospital de Basurto, Bilbao

Mañana, 22 de diciembre, a las 11:00h am, las monjas de Belorado acudirán al Hospital de Basurto con el objetivo de intentar visitar a tres monjas mayores que permanecen ingresadas en dicho centro.

Se trata de una situación insólita, en la que a las propias religiosas no se les permite el acceso a una institución sanitaria para visitar a monjas a las que han cuidado durante décadas. Una circunstancia trágica, dolorosa e innecesaria, agravada por los rumores sobre el supuesto empeoramiento del estado de salud de una de las monjas mayores trasladadas. Este será el segundo intento de las monjas de Belorado por poder verlas y acompañarlas.

Se trata de un caso sin precedentes en el que se ha generado un daño y dolor innecesario, fracturando profundamente la unión de una comunidad de religiosas. Algunas de las mayores acumulaban hasta 40 años de contacto con las monjas jóvenes.

Las monjas reiteran su deseo de que prevalezcan la humanidad, la caridad y el sentido común ante una situación que jamás debió producirse. Su única intención es poder acompañar y estar cerca de sus hermanas mayores en un momento especialmente delicado, apelando al respeto de los vínculos humanos, afectivos y religiosos que han unido a esta comunidad durante toda una vida.