La demonización de la comunidad religiosa

Estamos presenciando de nuevo la proverbial campaña de desprestigio y demonización contra nuestra comunidad religiosa, por el único motivo de serlo y por haber manifestado libremente nuestra opinión sobre la actual jerarquía romana. A muchos les protege la libertad de expresión y prensa, a nosotras se nos castiga por la libertad de conciencia. Entre otras tantas cosas, el tratamiento que recibimos ha dejado a la vista que la España laica, aconfesional y por lo tanto progresista y moderna, es solamente un cuento de hadas y una idea estética. Es una evidencia que el intento de laicismo fracasó en nuestro país, y que el Nacional y Nuevo “catolicismo” lucha intestinamente por colocarse como la única posibilidad de gobernar este país… su influencia en todos los estamentos de poder es de rendida evidencia. Esto decimos de las voces, pero… ¿qué decir de tantos silencios? Dicho lo que antecede AFIRMAMOS:

Dicho lo que antecede AFIRMAMOS:

Nunca hemos hecho ningún daño a nuestras hermanas mayores, al contrario, siempre las hemos tratado con total amor, ternura, dedicación y con todos los cuidados a nuestro alcance, tanto médicos como de alimentación e higiene.

Todas las religiosas por razón de su voto de pobreza “no perciben nada para si por razón de nómina, pensión u otro concepto, lo que perciben lo perciben para la comunidad”- así rezan nuestras Constituciones Generales, el Derecho canónico del 1917 y de 1983. Por lo tanto, en las comunidades religiosas, cada hermana aporta lo que puede con su trabajo o con su pensión, y desde un fondo común se distribuye ese dinero para las necesidades de todas. El dinero existente se pone en común como hacían los primeros cristianos y es propio de la vida religiosa desde su comienzo. Lejos de ser una práctica ilegal es una forma de vida milenaria practicada también en la actualidad por miles de institutos religiosos.

Las hermanas mayores han percibido trasferencias a su favor provenientes del trabajo de la comunidad, desde el Restaurante y el Criadero, porque con lo que percibían se hubieran muerto en la miseria y el abandono. No se habla del dinero que ellas perciben de la Comunidad, ¿por qué?

No se percibieron pensiones de 4 hermanas desde que comenzó el cisma, sino 2 pensiones seis meses después, en diciembre del 2024; y 1 pensión, nueve meses después, a finales de marzo de 2025. 2 pensiones no se percibieron nunca. Y las monjas fueron igualmente atendidas en todo como las demás. Las fuentes de información que salen a los medios no son fidedignas, como se aprecia.

El Comisario se ha quedado sistemáticamente -durante 18 meses-con las pensiones de sor Pureza y de sor Adoración con un importe de mas de 2.000€ mensuales más extras, sin tenerlas a su cargo, o sea que es él el que tiene que dar razón del uso de ese dinero, ya que lo retuvo en contra de la voluntad de las monjas mayores y sin consultarlas sobre su uso en ningún momento.

No existe dinero trasferido al hermano abogado de sor Isabel, es una noticia fake. Trabaja gratis et amore, por la Comunidad, aunque esto en algunos corazones no tenga cabida. Existe todavía la grandeza de alma.

Sobre la salud de las mayores, está demostrado en los informes de urgencias de Basurto que estaban en buen estado de salud para su edad. Hidratadas, nutridas y bien medicadas ¿Por qué este dato se oculta?

Tres hermanas jóvenes en edad de trabajar han dejado sus trabajos y también de cotizar la Seguridad Social, para cuidar 24/7 a sus hermanas ancianas, ¿es esto un delito grave? ¿Quién sale realmente perjudicado de este acto de caridad?

Se dejó a su suerte a una de las ancianas percibiendo únicamente 150€ al mes de ayuda social, con necesidad de fisioterapia de más de 200€ al mes. No se le dieron sus pensiones. Esa hermana ya no podía comer ni calentarse, ni cubrir sus necesidades mínimas de atención constante, por el modo de gobierno de la Comisión Gestora. Pero se la cuidó igual que a las demás como pide la caridad cristiana y las Constituciones de nuestra orden.

Otras dos ancianas percibían una pensión mínima, que les cubría raspado para comer, y pagar suministros. Jamás para recibir un cuidado 24/7 que sin embargo recibieron durante su estancia en la Comunidad. Solamente una de ellas hubiera podido cubrir sus necesidades, -no solo de manutención, sino de atención de cuidado personal 24/7-, y aun así una de sus pensiones se entregó integra a las necesidades de su familia, con su petición explicita, y tuvo cuidados puntuales de audífonos que superaron los 4.000€. No sé que se queda la Comunidad que la atiende día y noche.

Otra de las monjas ancianas tuvo un ingreso en hospital privado que superó los 6.000€, y que se pagó únicamente con los ingresos del trabajo de la Comunidad, puesto que ella no podía de ninguna manera afrontar ese importe. Se priorizó la salud de esta hermana, no su aportación económica exigua. Aportamos este dato porque se oculta.

Las actas existentes recogen que las ancianas expresaron libremente en los 3 interrogatorios a los que fueron expuestas, que querían permanecer en su casa y con su comunidad, es un hecho incontrovertible.

Algunas hermanas “bien-idas”, que testimonian malos tratos, humillaciones, etc. lo hacen con dolo. Saben que eso no ha existido nunca, y además se toma en cuenta su declaración sin pruebas y por hechos acontecidos en 2025, cuando ellas dejaron el monasterio por propia voluntad en el 2024. 15. El día 18 de diciembre el operativo de la Guardia Civil -que forzó su entrada al monasterio en Orduña- interrumpió totalmente la atención de las ancianas que estaban siendo atendidas en ese momento por las religiosas que las cuidaban. Las expulsaron por tanto del cuarto de baño y de las demás dependencias, obligándolas así a abandonar a las ancianas en manos de los efectivos, -hombres y mujeres- que entraron en todas las habitaciones, incluso donde había hermanas a las que se estaba lavando y cambiando el pañal, etc. No había hermanas sin atender, y menos solas en un cuarto de baño. Es completamente falso

FIRMADO: Las Hermanas Clarisas de Belorado

Sor Berit

Sor Berit (Roser Mas Sellés) es la monja catalana del convento. Nació en Vic, provincia de Barcelona, en 1973, y creció en el seno de una familia numerosa y profundamente católica. Su infancia y juventud estuvieron marcadas por los estudios, el deporte, los campamentos, los cantos y las danzas tradicionales de su tierra natal, siempre acompañada de un fuerte sentido de unión familiar. Conserva, además, amistades nacidas en aquella etapa y vinculadas a los primeros pasos de su vocación religiosa.

Descubrió la llamada de Dios a los 19 años, durante una Adoración Nocturna al Santísimo. Siete meses después de aquella experiencia, ingresó como postulante en una congregación de vida activa, a la que perteneció durante veinticinco años.

Durante ese tiempo, ejerció como profesora de colegios concertados y privados en Primaria, impartiendo asignaturas de ciencias sociales, letras y matemáticas. Destacó por su dedicación a la formación de los jóvenes y fue muy apreciada tanto por sus alumnos como por sus compañeros.

En 2018, tras un prolongado proceso de discernimiento y por motivos personales relacionados también con su congregación, solicitó un año de ausencia para profundizar en aquello que Dios le pedía. Fue entonces cuando conoció providencialmente a las Hermanas Clarisas de Belorado. Tras pasar un tiempo en el monasterio, comprendió con claridad que Dios la llamaba a dejar la forma de vida religiosa que había llevado hasta entonces, para entregarse plenamente a Él al estilo de san Francisco y santa Clara, dentro de aquella comunidad concreta que sentía como un auténtico regalo de Dios. Tomó el hábito de la Orden en enero de 2020 y realizó su Profesión Solemne el 11 de agosto de 2023.

Sor Berit es una hermana trabajadora, generosa y siempre dispuesta a servir a la comunidad. Destaca por su gran capacidad de entrega, su energía y su constante disponibilidad para ayudar en todo lo necesario.

Carta a los obispos católicos

Mi Corazón Inmaculado, ¡triunfará!

A todos los Obispos Católicos esparcidos en Comunión por todo el orbe cristiano: Misericordia y Paz en Cristo Resucitado y Glorioso.

Hoy hace dos años que hicimos un Manifiesto Católico en el que comunicamos de forma solemne a toda la Santa Iglesia de Cristo y a toda la opinión pública, nuestra determinación firme de apartarnos totalmente de la actual jerarquía y de las instituciones eclesiales provenientes de la Nueva Iglesia Conciliar, que desde el 29 de junio de 1963, de un modo gravísimo, ha venido usurpando la Sede de Pedro en Roma, la que era la Verdadera Iglesia de Jesucristo.

Nos han preguntado de diversos lugares cual ha sido realmente nuestra evolución real, dado que se ha ido generando de manera intencionada una confusión y deformación de nuestra imagen pública que interpela a muchos.

Inmediatamente después del Manifiesto del día 13 de mayo, la reacción desde el “arzobispado” de Burgos fue iniciar una lucha mediática desde los medios de prensa a su alcance. Calumnias, medias verdades, burlas, ataques, difamaciones y odio, esa fue la dialogante y ecuménica respuesta desde la Diócesis de Burgos… Ese sólo fue el comienzo de una terrible campaña de desprestigio que al poco tiempo nos llegó desde prácticamente todos los medios de comunicación de España: las exmonjas, la cismáticas, las locas, las esperpénticas, han sido los calificativos más amables que desde la TVE y la prensa han querido meter en la cabeza de los españoles a machamartillo, orquestado ya no sólo por el Comisario Pontificio a la cabeza, sino también por la Conferencia Episcopal que lo ha ido inoculando por las venas intraeclesiales de sus Revistas, Radios y Periódicos Digitales sin tregua. Es claro que era necesario y urgente dirigir pronto la opinión de “los fieles” en contra de las exmonjas de Belorado, antes de que se hicieran preguntas.

Iceta se movió rápidamente para conseguir de Roma su cargo de Comisario con todos los poderes tanto religiosos como civiles para que no quedara nada, ni el rastro, de aquel levantamiento que reiteradamente tachaban de herético.

En cuanto Iceta tuvo en su mano los poderes totales, arrasó con todo, o sea, con todo. Nos quitó por las bravas las cuentas bancarias, el dinero en saldos, las pensiones de las 5 mayores. Se puso como representante legal de nuestras entidades religiosas con el parabien de los que firman, así mismo de nuestras empresas de chocolate con 25 años de recorrido; de nuestro Horno del convento de Orduña, y se quedó con los NIFs, se introdujo en las sedes electrónicas, -o mejor, su apoderado- cambiando los datos y poniendo los suyos… hasta hacerse con las claves digitales de empresa. Un trabajo para el que estaba bien adiestrado, o al menos eso parecía. Le costó poco menos de un mes dejarnos con una mano delante y otra detrás, mientras por medio de sus amigos de la prensa, se deshacía en buenas palabras sobre la paciencia, la misericordia, el diálogo, y lo que aún es más patético usando para ello la Palabra de Dios en su Evangelio. Del todo detestable. Su gente, muy bien adoctrinada, asentían como en el Circo Romano al espectáculo de desmembramiento de la Comunidad Religiosa.

Con aquellos omnímodos poderes, antes de 2 semanas, habían llamado al Tribunal Eclesiástico a las 10 monjas que ellos decidieron que era cismáticas y herejes, y de forma arbitraria y astutamente calculada, dejaron aparte a 5 hermanas de la comunidad, las más mayores. Urdieron la tramade que ellas no habían querido formar parte de esta decisión. Ya ahí empezó a trasmitir a los medios y por ende a la población, la idea torticera de que las 10 más jóvenes, las habíamos engañado, mentido y coaccionado. Mentir es fácil.

Como era evidente, no asistimos a la llamada del Tribunal Eclesiástico, dado que no reconocíamos ni su autoridad si su Código de Derecho Canónico… y sus presupuestos de fe, pues tanto en cuanto no estuvieran adulterados por la larga catequesis postconciliar.

Dicho y hecho, de un plumazo, todas excomulgadas, cismáticas y expulsadas de la vida religiosa. Proceso exprés. Ese día en la Curia de Burgos, se abrieron botellas para celebrarlo. Y nosotras pasamos así a formar parte la larga lista de santos y mártires excomulgados, sancionados y demonizados. En Burgos y cercanías les funcionó bien, cientos de personas dejaron de hablarnos, ayudarnos… si escupieron, no lo sabemos. Se decían amigos y nos dieron la espalda. Ahora a todos se les llenaba la boca con “las exmonjas” y otras lindezas.

Para no perder comba, pues había prisa por rematar el toro, se inició en septiembre, a la vuelta de vacaciones, 4 meses después, la demanda de desahucio del Monasterio de Belorado. La jueza se mostró muy ayudadora a la causa del Comisario, debe ser ferviente de la Iglesia Conciliar. Tan mal lo hizo todo, por tendenciosa, que hasta se le presentó una recusación en firme. Que también, curiosamente, se archivó.

El Restaurante del Chicu, en Asturias, lo abrimos en marzo de 2025 con ánimo de enviar dinero a la Comunidad, ya que estábamos sin poder trabajar en nada remunerado en los conventos, por el impedimento impuesto del Comisario, que nos controlaba y denunciaba tanto en prensa como con burofax, para que no pudiéramos trabajar. Es más, nos envió para ello una inspección de trabajo y nos quitó todas las cotizaciones que habíamos pagado a la Seguridad Social en los últimos 11 meses, justificándolo con que ya no éramos “religiosas de la iglesia católica” y no nos podíamos acoger al R.E.T.A un régimen especial para religiosos. La persecución arreciaba para deshacer la comunidad.

Se recrudeció con objeto de sacar del Monasterio de Belorado a las 5 mayores, monjas ancianas en cuidados de enfermería, entre 88 y 101 años con más de 60 años en el monasterio. Se ve que dejarlas vivir y morir en paz, no estaba en el programa de Iceta. Era claro que para que nos desahuciaran de Belorado convenía que no estuvieran ellas, para no evidenciar así la vulnerabilidad en el proceso judicial. Todo bien estudiado. 9 de las 10 monjas jóvenes fueron declaradas vulnerables por los servicios sociales de Burgos, pero la jueza de Briviesca decidió por su cuenta declarar que no, que no eran vulnerables. Así, sin más. Cada uno que vaya anotando.

La persecución arreció en los Tribunales, y se alargaron los plazos del desahucio con la ardua defensa de nuestros abogados. Aun así, declararon Sentencia de desahucio el 30 de julio de 2025.

La comunidad ya había sufrido algunas bajas, dos hermanas se habían marchado en agosto y octubre del año 2024. Una por miedo al Comisario -según manifestó públicamente-, otra no dijo nada, y se fugó. Ahora bien, lo que habló de Bergoglio y de Iceta, aún se escucha en las paredes,

¡qué odio expresaba desde hacía varios años! Fueron bien idas. Al enemigo puente de plata. Estos vientos cosechan tempestades… en el año 2026.

Ante la sentencia y el inminente lanzamiento de Belorado, y no queriendo que las hermanas enfermas sufrieran al ver cómo se desmantelaba su casa, cómo echaban a sus hermanas cuidadoras con las que estaban día y noche desde hacía tantos años, y eran parte de su alma, la comunidad delibera y determina en Capítulo conventual el traslado de la Comunidad al monasterio de Orduña, propiedad de la Comunidad. Con esta resolución interna, se preveía que quedaran 3 hermanas cuidando a las 5 mayores, de sol a sol, de lunes a domingo, los 30 días del mes.

Se calculaba que con las aportaciones del restaurante, y sobre todo con el dinero proveniente del centro de cría de perros, -abierto para ello en Mestas de Con-, se podrían sufragar las necesidades de la comunidad. Pero, como contrapeso, el agotamiento de la Comunidad separada en tres sedes, era creciente.

Éste monasterio de santa Clara de Orduña, había tenido diversas intervenciones de adecuación en años anteriores (2020-2023), colocando un ascensor para sillas de ruedas; también se había realizado -con ayuda de subvenciones del estado- un proyecto integral de ahorro energético que contemplaba: cambiar las cubiertas de todo el convento, aislando paredes, eliminando goteras, pintando los claustros, cambiando las luminarias a bajo consumo, colocando 72 placas fotovoltaicas para apoyo de la calefacción y agua caliente, haciendo baños geriátricos en alguna celda, arreglando los grifos y calentadores, etc. En fin, haciendo infinidad de mejoras, muy importantes, para dar vida a un monasterio del siglo XIV, construido por los franciscanos de la reforma montoyana en 1569 y posteriormente entregado a las monjas Clarisas en 1610. Allí estuvieron las clarisas hasta que en 2003 se marcharon a Vitoria por inadecuación del edificio y falta de vocaciones. En noviembre de 2020 llegábamos nosotras desde Derio, con todo por hacer. Y, en aquel momento, con gran gozo e ilusión, comenzamos la necesaria reforma.

Cuando se decide el traslado de la Comunidad al convento de Santa Clara de Orduña en 2025, este convento ya reunía condiciones más que suficientes para acoger a todas las hermanas, contando con las necesidades de las más dependientes y delicadas de salud. Esta decisión despierta la ira de la jueza de Briviesca y del Comisario, que envían hasta el País Vasco a agentes de seguridad para registrar el monasterio de Belorado y de Orduña. Ya entonces intentan sacar a las 5 ancianas por la fuerza. Lo intentan ese día 1 de agosto, pero las ancianas interrogadas por la Guardia Civil, dan testimonio claro de que quieren seguir en Orduña. Los efectivos de los cuerpos de seguridad vuelven el 27 de noviembre, con la excusa de custodiar el Patrimonio Histórico propiedad de la comunidad, acusando a dos hermanas de “delitos inexistentes”, según el decir de nuestro abogado, pero lo utilizan como coartada para registrar Belorado y Orduña, llevarse todo lo que encontraron de valor, sin causa alguna para ello, ósea de forma completamente ilegal. Este Patrimonio está ya en poder del Comisario Pontificio, no nos consta que haya llegado a los conventos de las clarisas que acogieron más tarde a las mayores. Llevan ese día detenidas a las dos hermanas acusadas injustamente y las meten al calabozo la noche del 27 al 28 en Burgos.

Sorprendentemente, supimos después que ya llevaban desde la mañana del 27 una orden de interrogar a las ancianas y llevárselas. A las 9 de la noche, interrogan a las mayores, que quedaron aterrorizadas por la aparición de los agentes y las monjas de la Federación de Clarisas de Nuestra Señora de Arantzazu que quisieron colaborar con este delito flagrante.

Estaba también desde la mañana el teniente coronel de la Comandancia Judicial de Burgos, con otro alto cargo de la Guardia Civil de Vizcaya, y ellos llevaron a cabo la dirección de la operación. Determinaron, ya de noche, volver otro día a por las mayores, pero ya amparados en la jurisdicción de un juez de Vizcaya, -ya que las dos veces anteriores lo habían hecho de modo irregular, desde la jurisdicción de Burgos. Así fue, a las 3 semanas volvieron a las 8:00 de la mañana, con más de 40 efectivos, con una jueza de Bilbao a la cabeza, una médico forense, la secretaria del juzgado, y de nuevo los agentes de la Comandancia Judicial de Burgos. Con ellos, venían 5 ambulancias con orden de conducir a las 5 ancianas al Hospital de Basurto. Las ancianas, interrogadas por 3 veces en menos de 5 meses, volvieron a manifestar claramente su voluntad de permanecer en Orduña con la comunidad a la que pertenecían, y esto mantenido, a pesar de la ansiedad, angustia y presión que vivieron por aquella situación tan dura. Se pasó por encima de su voluntad libre y reiteradamente expresada, y se las llevaron a la fuerza, sin contemplaciones, quedando éstas en estado de shock y pánico, ¡pobre monjas ancianas!

El resto de las hermanas de la comunidad quedamos detenidas a todos los efectos dentro de la iglesia del monasterio, hasta que se consumó la operación. Ya no hemos vuelto a ver ni a saber nada de nuestras hermanas queridas, ni ellas de nosotras. Incluso para evitar cualquier posible contacto se nos impuso una orden de alejamiento donde se incluyó a nuestros abogados y a las dos procuradoras. Inaudito. Queda así claramente al descubierto la falsedad de lo que desde las instancias de gobierno de esta terrible Iglesia Conciliar llaman: caridad, compasión, respeto y benevolencia. Ella es la que promovió desde bastidores todo ese entramado inhumano. Dios es Juez de vivos y muertos y dará sentencia justa. Todo ha quedado nítido y claro antes sus ojos y no lo olvidará.

En estado de total desolación y con el corazón desgarrado sin consuelo, tuvimos que resolver cerrar el restaurante que habíamos abierto en Arriondas en diciembre de 2025. Ya no era necesario este esfuerzo, y las hermanas no estaban bien separadas.

La orden de desahucio provisional del Monasterio de Belorado, al fin encontró su fecha definitiva el 12 de marzo de 2026. Unas fechas antes, saltó a la prensa la noticia de que las dos religiosas que habían salido en 2024 estaban “haciendo un camino de catequesis” para que se les levantara la excomunión. Parecía bonito, así dicho, pero había en toda la noticia un tufillo extraño. Como: “¡vaya, qué coincidencia!” Pronto supimos que ambas habían dado falso testimonio contra nosotras, en declaraciones ante la Guardia Civil de la Comandancia de Burgos para acusarnos de múltiples delitos. Más otras declaraciones, también falsas, ante la jueza de Bilbao que llevaba nuestro proceso de instrucción. Se ve que para volver a la “comunión” con la actual Iglesia de Roma, hace falta hacer méritos, como Judas, entregando a sus hermanas a los actuales soldados de Herodes. Sin duda, la historia se repite. Nos preguntamos si se sentirán tranquilas rezando el Kyrye y el Padrenuestro en algún banco en su “misa” dominical. Porque hay que cumplir con el precepto, aunque sea con hipocresía.

Actualmente: sin monjas, sin entidad religiosa, sin bienes, sin dinero, sin empresas, sin NIFs, sin amigos ni benefactores, sin prestigio social, sin conventos (los otros dos ya en proceso de desahucio), y con pleitos y pleitos y pleitos para años, las Monjas Clarisas de Belorado y Orduña mantienen integra y firme, con certeza moral interna, la afirmación consignada y debidamente desarrollada en el Manifiesto Católico dado a conocer día 13 de mayo de hace dos añosii y con segunda versióniii el mismo día del pasado año 2025. Volvemos a afirmar que la Sede de Pedro en Roma está actualmente usurpada y por lo tanto estamos en sede vacante.

Agradecemos a Monseñor Charles Murr que nos comparta su información privilegiada, sobre el Informe que Montini pidió al Cardenal Édouard Gagnon sobre la infiltración de los francmasones en la Curia de Romaiv. En sus libros nos relata cómo tras 12 años de trabajo incansable, el masón Sebastiano Baggio, su eminencia cardenal prefecto al frente de la Congregación para los Obispos desde 1973 a 1984, se empleó en jubilar a los 75 años a los Obispos existentes, propiciando un cambio rápido del episcopado mundial, y con sus nuevos candidatos dar una orientación “no católica” a todas la Diócesis y Nunciaturas del mundo.

Dice la Escritura: “si calláis vosotros, gritarán las piedras”- Lc 19. Se oyen ya nuevas voces en USA, Nueva Escociav, Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, sacerdotes, comunidades religiosas, laicos que están despertando a éste gran engaño… Llegará un día, y a no mucho tardar, que no se pueda ya sofocar con amenazas y excomuniones el clamor de los verdaderos católicos, que están repartidos por todo el mundo.

Pedimos hoy con esta carta, con humildad, a los Obispos Católicos que conservan la verdadera Sucesión Apostólica, que en la medida de sus posibilidades ayuden a nuestra comunidad a encontrar un lugar, un inmueble con finca, donde poder vivir con dignidad nuestra vida claustral, de recogimiento, oración y soledad, laboriosamente, como verdaderas hijas de san Francisco y santa Clara. Es lo que pedimos a la Iglesia de Cristo, sin olvidar su intercesión por nuestra comunidad para que no desfallezca en la prueba.

Estoy velando contigo, fuerza mía,
porque Tú, oh Dios, eres mi alcázar.
Que tu favor se adelante, oh Dios,
y me haga ver la derrota del enemigo.
Salmo 58

Firma: Comunidad de Clarisas de Belorado

María Ana Paz Rubín (Sor Belén)

Sor Belén es la monja gallega del convento. Tiene 52 años y nació en A Coruña; coruñesa por los cuatro costados.

Desde joven ha sentido una gran pasión por la música y estudió guitarra clásica en el Conservatorio de A Coruña. Procede además de una familia muy vinculada al baloncesto: su padre fue entrenador y ella siempre ha sido una gran aficionada a este deporte.

También estuvo muy ligada al movimiento scout, participando en numerosas marchas y acampadas. El contacto con la naturaleza ha sido siempre una de sus grandes aficiones.

Cursó Magisterio Musical en la Universidad de Santiago de Compostela. Con 21 años, en 1994, conoció a un grupo de universitarios de Madrid y Burgos y, gracias a ellos, tuvo su primer contacto con las clarisas de Lerma.

Finalmente, en 1999 ingresó en Belorado, con 26 años, convirtiéndose en la primera vocación que entraba en el convento después de más de treinta años. Desde entonces, ha sido testigo fiel de la evolución del convento y de la comunidad durante las últimas tres décadas.

Sandra del Río Domínguez (Sor Alma)

Sandra del Río Domínguez nació en Ermua (Vizcaya) en 1986, en el seno de una familia vasca. Tiene un hermano dos años menor que ella. Cuando tenía seis años, su familia se trasladó a Ayegui, un pueblo de Navarra, donde cursó sus estudios de Primaria en el colegio Mater Dei. Posteriormente realizó la Educación Secundaria y el Bachillerato en el IES Tierra Estella, en Estella.

Desde joven mostró una profunda inquietud intelectual y espiritual, interesándose por cuestiones relacionadas con la existencia, la verdad, la belleza y el bien. Movida por estas inquietudes, estudió la Licenciatura en Filosofía en la Universidad de Navarra, en Pamplona. Al finalizar sus estudios, inició el Bachiller en Teología en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, en Madrid.

Participó activamente en grupos de oración católicos, con especial devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María. Con deseo de dedicarse al apostolado, vivió durante dos años en la provincia de Toledo, donde trabajó como profesora de Religión en institutos públicos de Secundaria y Bachillerato.

Más adelante centró su actividad en tareas de evangelización y apostolado a través de internet, hasta que sintió la llamada a la vida contemplativa, marcada por la oración, el silencio, la intercesión y la acogida espiritual. Ingresó como aspirante el 13 de junio de 2018 y tomó el hábito el 25 de junio de 2022. Actualmente es novicia.

Su formación espiritual ha estado profundamente influida por la tradición franciscana. Fue una de las religiosas que firmaron el manifiesto del llamado cisma de Belorado junto a otras hermanas de su comunidad.

El juzgado abre diligencias por los vehículos de las Monjas de Belorado

Tan solo un día después de la comparecencia de cinco religiosas ante el Juzgado de Instrucción Número 5 de Bilbao en relación con la atención a personas mayores, la comunidad afronta ahora un nuevo e inesperado desafío que abre un nuevo capítulo: la gestión y disponibilidad de sus vehículos.

En este contexto, hoy a las 12:00 horas está prevista en el juzgado de Briviesca la comparecencia del representante legal del Comisario Pontificio y del representante legal de las monjas (las monjas no comparecen, sino que lo hacen a través de su abogado) quienes responderán a distintas cuestiones relacionadas con el uso y titularidad de los vehículos que usaban las monjas en su vida diaria conventual.

En todos los conventos, el uso de coches y furgonetas resulta esencial para garantizar el correcto funcionamiento de la vida comunitaria. Estos medios son indispensables para tareas logísticas básicas, como la realización de compras, gestiones, o el traslado de las religiosas a centros de salud y otras citas necesarias.

La comunidad contaba con un total de cinco vehículos, de los cuales tres se encontraban operativos. Existía además un vehículo antiguo que fue dado de baja hace tiempo. Entre los vehículos figuraban dos en régimen de renting, ambos modelos Nissan Qashqai, que no eran propiedad del monasterio sino de la empresa arrendadora. Uno de ellos fue devuelto a requerimiento de la empresa, mientras que el otro quedó en el monasterio el día de su entrega, junto con una Fiat Doblò que llevaba meses averiado y sin uso.

El Comisario habría tenido conocimiento de algunos de esos vehículos sin manifestar objeción alguna, asumiendo además el pago de seguros y, en el caso de los vehículos de renting, los gastos de combustible. No fue hasta julio de 2025 cuando se interpuso denuncia sobre este asunto.

Cabe destacar asimismo que uno de los vehículos, un coche de marca Mercedes con 27 años de antigüedad, donado a la comunidad hace más de una década, fue a su vez entregado por las monjas a víctimas de la DANA como gesto solidario. La comunidad considera cuestionable que esta actuación haya sido objeto de reproche, entendiendo que la ayuda a personas afectadas por una tragedia debería ser un principio compartido.

Todos los vehículos fueron finalmente entregados junto con el monasterio el pasado 12 de marzo.

Francisco Canals, periodista

Monjas de Belorado: «es una persecución a nuestra fe»

Un total de seis religiosas acuden hoy, a las 9:30 h, a los juzgados de Bilbao para declarar en calidad de investigadas por un presunto delito de trato degradante hacia las monjas mayores. Se trata del mayor número de monjas que comparece en esta causa desde el inicio de la instrucción.

Las religiosas fueron desahuciadas de Belorado, pero aún mantienen el control de los conventos de Derio y Orduña. En este último permanecen concentradas, pasando los días previos a la vista del 4 de mayo de 2026. Las monjas realizan cultos litúrgicos y llevan una vida de oración y discernimiento. Durante estos días también cuidan de los árboles apadrinados en el convento.

Las religiosas niegan cualquier forma de maltrato hacia las personas mayores, ya que han sido formadas en el respeto hacia las más ancianas. «Estamos colaborando plenamente en la revisión de los hechos porque no tememos a la verdad. No existe ni ha existido ninguna práctica de abuso dentro de nuestra comunidad».

La longevidad de las monjas (entre 89 y 101 años) sugiere que estaban bien cuidadas y gozaban de una buena calidad de vida, con rutinas estables y seguimiento médico. Siempre expresaron el deseo de permanecer junto a las monjas más jóvenes. En dos ocasiones se les denegó el acceso a visitas en la habitación donde estaban ingresadas las mayores en el Hospital de Basurto, y ni siquiera fueron invitadas ni informadas del funeral de sor Getsemaní, anciana que falleció tan solo 20 días después del traslado.

Sin duda, esta es una historia de monjas rebeldes —afirma Canals—: monjas mártires del siglo XXI que se enfrentan al sistema, castigadas por trabajar tanto. Las hermanas desafiaron tradiciones arraigadas en el seno de la Iglesia. Ellas no conocen la rendición; saben que la Iglesia tratará de desacreditarlas, pero permanecerán unidas ante la adversidad. Son mujeres de carácter fuerte, firmes en sus convicciones.

Lo que hoy se presenta como un conflicto nace, en realidad, del resultado de tensiones humanas complejas: ellas son, y serán, monjas mártires del siglo XXI. Hicieron un voto de obediencia, pero no de silencio ante la injusticia; las religiosas se enfrentan a sombras de dimensión desconocida, pero llevan su vocación hasta las últimas consecuencias. Son tan espirituales como poco prácticas, pero su rebeldía no destruye, sino que cuestiona y transforma.

Escándalo por el presunto cobro de la pensión de una monja fallecida

El 24 de enero de 2025 estalló uno de los mayores escándalos de la comunidad: las monjas fueron acusadas de cobrar la pensión de una religiosa fallecida durante más de dos años.

El suceso alude a denuncias e investigaciones sobre el posible mantenimiento del pago de prestaciones tras el fallecimiento de algunas religiosas. Según estas informaciones, los abonos habrían continuado durante un tiempo por retrasos en la comunicación de los decesos o por fallos en la actualización de los registros.

El caso ha puesto el foco en los mecanismos de control y en la coordinación entre administraciones e instituciones, al tiempo que ha suscitado un debate público sobre la gestión y supervisión de estas pensiones.

Según el Diario de Burgos, la comisión gestora del monasterio descubrió el suceso al examinar las cuentas corrientes y habría solicitado a la Seguridad Social reintegrar todas las cantidades recibidas indebidamente.

Las monjas han sido criticadas por supuestamente haber cobrado durante cerca de dos años la pensión de una religiosa ya fallecida. El ingreso de 350 euros mensuales habría seguido llegando a las cuentas del convento y, tras ser puesto en conocimiento del INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social), podría conllevar la devolución íntegra de esa pensión, además de una sanción de tipo administrativo. La Seguridad Social fue instada a abrir una investigación para determinar si las religiosas percibieron indebidamente dicha prestación.

Las monjas aseguran que fue el INSS quien ingresó por error esas pensiones y que jamás actuaron con mala intención. Sin embargo, el arzobispado acusa a la abadesa de no comunicar el error a la Administración del Estado. Deberá determinarse si eran conscientes de la irregularidad de cobrar una pensión de una persona fallecida.

Lo cierto es que las monjas notificaron el fallecimiento al centro de salud de su municipio, un médico certificó la muerte y los servicios funerarios procedieron a la sepultura. Nadie ocultó el fallecimiento, y ellas atribuyen el cobro a un error de la administración.

Además, conviene recordar que, desde la intervención del comisario pontificio, las monjas no tienen acceso a sus propias cuentas bancarias, que fueron intervenidas. Esta situación dificulta cualquier seguimiento de los movimientos, ya que no pueden consultar sus extractos bancarios. Asimismo, han manifestado que, si hubieran percibido alguna cantidad indebida, la devolverán íntegramente.

Operativo de la Guardia Civil para llevarse a las monjas mayores

Las autoridades proceden al desalojo de las cinco monjas ancianas en torno a un gran clima de tensión

La intervención policial para ejecutar el traslado forzoso de varias religiosas de edad avanzada se llevó a cabo el 18 de diciembre de 2025 y se convirtió en el eje de un conflicto entre autoridades judiciales, eclesiásticas y la propia comunidad religiosa. El operativo fue ordenado por el Juzgado de Instrucción n.º 5 de Bilbao, basándose en informes que cuestionaban las condiciones del lugar. Los hechos dieron lugar a versiones contradictorias sobre la situación de las monjas y el estado del lugar en el que residían.

En ese contexto, se produjeron varios intentos previos de traslado. El 1 de agosto de 2025 no se logró completar la operación. Finalmente, el 18 de diciembre se ejecutó el traslado desde el monasterio de Orduña, donde habían sido ubicadas unas semanas antes.

Durante ese periodo, las religiosas difundieron material gráfico y comunicativo con el objetivo de demostrar que el monasterio de Orduña reunía condiciones higiénico-sanitarias adecuadas, en contraste con los informes que cuestionaban su estado.

Durante la intervención, la Guardia Civil utilizó diversas pantallas destinadas a evitar la exposición mediática de las actuaciones y a proteger la privacidad de las monjas. En el operativo participaron médicos forenses, personal sanitario y diversos vehículos adaptados para garantizar el traslado, así como varias religiosas de la Federación de Clarisas. Asimismo, las autoridades aislaron a las monjas más jóvenes en la iglesia con el fin de evitar interferencias y facilitar el traslado.

La intervención se desarrolló bajo un amplio dispositivo, mientras numerosos medios de comunicación rodeaban el monasterio de Orduña en un ambiente de gran expectación mediática.

Tras el traslado, las religiosas fueron conducidas al Hospital de Basurto para una revisión médica y, posteriormente, reubicadas en distintos conventos de la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu.

En paralelo, las monjas más jóvenes denunciaron que la actuación se llevó a cabo en condiciones traumáticas y sin garantías suficientes. Según su versión, el traslado podía agravar el estado de salud de las religiosas mayores e incluso provocar el fallecimiento de algunas de ellas. Afirmaban, además, disponer de un informe de un conocido neurólogo vasco que desaconsejaba cualquier tipo de traslado.

Hacia las 13:00 horas del 18 de diciembre, varias ambulancias trasladaron a las religiosas mayores al Hospital de Basurto, actuación que las más jóvenes llegaron a percibir como un secuestro.

Sor Getsemaní falleció veinte días después de su separación del grupo, tal como habían advertido previamente, lo que sumió a la comunidad en un estado de profunda tristeza y consternación.

Desde entonces, las monjas jóvenes afirman no haber recibido información sobre el estado de salud de las mayores ni sobre su evolución, pese a décadas de convivencia. No se les permitió acceder a la habitación del hospital donde estaban ingresadas ni visitarlas en ningún momento. Tampoco fueron notificadas del fallecimiento de sor Getsemaní, del que se enteraron a través de Internet, lo que incrementó el impacto emocional del episodio.

Investigadas por presuntos maltratos a las mayores

Las monjas jóvenes afrontan su segunda vista en calidad de investigadas

El Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao investiga a las monjas de Belorado por un presunto delito de trato degradante, omisión de socorro, abandono y administración desleal hacia las religiosas de mayor edad. Se trata de un hecho sin precedentes que ha causado gran conmoción entre las monjas jóvenes que dedicaron su tiempo y entrega al cuidado de las mayores.

Las monjas niegan haber maltratado a las ancianas y califican las investigaciones de “barbaridad”. Aseguran que siempre las han querido, ellas fueron sus guías y les enseñaron a vivir como clarisas.

Las religiosas han declarado como investigadas por hechos que afectarían a su relación con las ancianas que convivían con ellas y sobre cuya situación se activó la intervención judicial tras detectarse posibles condiciones inadecuadas.

“Hemos cuidado a las mayores con todo el amor y la delicadeza; ellas han sido nuestra prioridad en todo momento. Vamos a desmentir todas las infamias que se han vertido sobre nosotras de manera injusta”. “Nuestras hermanas son muy queridas y nos gustaría que estuvieran con nosotras”.

La jueza investiga cómo se administraron las pensiones de jubilación de las mayores y analiza posibles delitos en relación tanto con el cuidado personal de las religiosas como con la gestión interna del convento.

El pasado 18 de diciembre fueron trasladadas por orden judicial al Hospital de Basurto para su valoración y atención, durante los días siguientes fueron enviadas a distintos monasterios de la zona y quedaron bajo la tutela de la iglesia conciliar. Las monjas de Belorado intentaron visitarlas en dos ocasiones sin éxito, ya que, a las puertas de la habitación, les esperaban otras dos monjas de la Federación de Clarisas, quienes llamaron a los servicios de seguridad e impidieron la visita. Este hecho acrecentó aún más el sufrimiento y dureza de la situación al privarlas de todo contacto o comunicación con las ancianas.

Veinte días más tarde falleció Sor Getsemaní, de 89 años, en medio de una gran tristeza y conmoción, ya que las monjas de Belorado no fueron informadas en ningún momento y tuvieron conocimiento del fallecimiento de manera casual a través de un comentario en internet.

“Sor Getsemaní nos acompaña desde el cielo”.

Un informe señala que, supuestamente, las mayores vivían en condiciones poco higiénicas, lo que llevó a la jueza a decretar su traslado. Sin embargo, los informes médicos del Hospital de Basurto no revelan ningún indicio de maltrato físico.

Las investigadas han negado los hechos ante la jueza y sostienen que las mayores recibieron cuidados adecuados. Mientras tanto, la instrucción continúa con la práctica de diligencias y la valoración de pruebas para determinar si existen indicios suficientes para abrir juicio o archivar el caso.